Nací de una mamá quien en complicidad con Dios dijo “si” y me regaló lo más preciado que es la vida, y quien me esperó junto a mi papá con mucha ilusión.
Mi vida es y fue muy intensa y transformadora, ella me regaló muchas oportunidades y momentos de grandes quiebres en mi existencia, tal es así que pase por 5 operaciones, y recuerdo la tercera, que en la fría camilla de un hospital en el área de emergencia descubrí que, aunque siendo adulta, necesitaba de “ella”, fue en ese instante eterno que añore su presencia porque tenía miedo, frio y mucho dolor.
¡Cuanto hubiera dado en aquel momento por verla junto a mí! abrigándome, pasando sus cálidas manos sobre mi frente, diciéndome quizás “no temas, estoy aquí”, solo me conformaba con mirar a la otra camilla de lado, donde una chica, esperaba al igual que yo, un turno de operación; veía a su mamá a su lado consolándola, fortaleciéndola con dulces palabras.
Pero… aun desde el cielo no dejaba de ser mi mamá, que se la ingenió para no dejarme desamparada en el aquel duro momento, movió el corazón de aquella mujer que sorpresivamente volteo hacia mí, vio la frazada caída, la levantó y cubrió mi cuerpo con la dulzura que solo una madre la sabe hacer, ¿sabes? me hizo recordar la veces que ella entraba de madrugada a mi habitación para cubrirme…. Porque yo solía destaparme. Y ella tenía la costumbre de meter las puntas del cobertor debajo del colchón para que no me descubra otra vez… y esta mujer hizo justamente lo que ella solía hacer.
ESE DIA ENTENDI QUE….LA NECESITO AÚN.
La necesito aún.. cuando llego a casa cansada de una ardua jornada laboral…. recuerdo que solía meterme a su cama y me acurrucaba a sus pies para que me caliente porque llegaba muy fría y aprovechaba para contarle lo que pase en el día. Aun añoro aquellos momentos junto a ella y ahora cuando llego, solo veo su espacio vacío, su foto en el velador y su recuerdo en la vieja máquina de coser.
La necesito aún… cuando no sé qué decisión tomar y las dudas me invaden, ella siempre tenía una respuesta para todo y si no, estaban sus brazos y dulces palabra para decirme “sigue los dictados de tu corazón”.
La necesito aún… cuando descubro algo interesante o leo algo nuevo o una reflexión brota de una experiencia vivida, para compartirla con ella, como solía hacer cuando estaba aquí., aun siento la emoción que me producía pensar en que le contaría.
La necesito aún… para hacerme notar que algo está mal, tenía una capacidad extraordinaria de saber con sólo mirarme que algo me pasaba y me daba un mensaje que se ajustaba exactamente a lo que necesita escuchar o saber.
La necesito aún…cuando quiero cocinar un rico asado y no sé cómo sacarle el gustito que ella tenía y hacia que todos se chuparan los dedos y alabaran su sazón.
La necesité aún… cuando iba a ser tía y quería tejer un ropón y no sabía por dónde comenzar, nunca quise aprender a hacerlo, porque creí que estarías conmigo para siempre.
La necesito aún… cada navidad, cada cumpleaños, cada momento especial en casa porque dejó un inmenso vacío que nadie podrá llenar.
Fue mi maestra, mi consejera, mi modelo de mujer valiente y luchadora, no fue una magister mucho menos doctora, ningún título adorno sus paredes, fue sencilla, mujer coraje que supo desde sus limitaciones y enfermedad, enseñarme a enfrentar la vida con alegría y valentía, su coraje y ejemplo corren por mis venas que hicieron que mis más duros momentos las enfrente con actitud y alegría. PERO POR SOBRE TODO ELLA FUE MI MAMÁ.
Soy una adulta… pero contrario a lo que sentencie el mundo y sin miedo te digo hasta al cielo:
Te necesito aun mamá.

